lunes, 18 de octubre de 2010

BUENISMO

La verdad es que en nuestro suelo patrio ya no sabes qué pensar, que decir o qué hacer para centrar un poco los conceptos. Creo que nadie está seguro de nada, y cada vez menos. Las cosas verdaderamente son difíciles, pero no es para tanto. La realidad es que quieren volver la tortilla y se han creído de verdad que una mentira repetida hasta la saciedad, acaba constituyéndose en una verdad. Pero eso es un concepto teórico que no tiene que ver nada con la realidad. La realidad es que, por muy imbécil que pueda llegar a ser esta sociedad, hay cosas que se pasan de castaño oscuro, y por mucho que quieran hacerte verlas de color de rosa, los ojos humanos siempre la verán marrón cardenal.




Me hace mucha gracia el ‘buenismo’ que quieren implantar nuestros dirigentes con tal de evadirse de la responsabilidad de hacer las cosas rematadamente mal. Y para ello pretenden cambiar una escala de valores que está impresa a fuego en el cerebro reptiliano de cada ser humano. Y eso, por mucho que se las ingenien, no puede cambiarse de la noche a la mañana. ¿Qué es bueno, y qué es malo? ¿Cuáles son los límites? ¿Qué es reprobable y punible? Ellos quieren hacer ver que lo hacen es buenísimo de lo más, pero la realidad es que son malos, más malos que la carne de pescuezo. Aquí y siempre, por los siglos de los siglos, es bueno: Ser honrado consigo mismo y con el prójimo, con todo lo que ello conlleva en los terrenos espiritual, educacional, económico, de relación, etc. No está bien, por lo tanto, robar del erario público, mentir descaradamente con fines partidistas y por tanto económicos, pretender hacer ver lo blanco, negro; hacerse los tontos para que pase el momento confiando en que la memoria histórica sólo es buena para ellos; negociar con sinvergüenzas con tal de mantenerse con una exigua mayoría en el poder; hacer negocios millonarios y financiar el partido con sus beneficios; pasar por alto faltas que siempre se han considerado graves, como: drogarse, robar, vaguear; hacer la vista gorda de los errores del partido en el poder para que cuando estemos en el ‘macho’ podamos robar sin oposición, etc.

¿Qué quieren conseguir con el buenismo? Acallar su conciencia y buscar cómplices, como todos los sinvergüenzas, canallas y marrulleros de todos los tiempos. Y los cómplices de un sinvergüenza, canalla, marrullero son tan, todo eso, como el que los embauca con pasta o con prebendas. Naturalmente, a la de, sálvese el que pueda, les dejan más tiraos que una colilla.




¿Llegará el día, Dios mío, en el que la gente no aparente ser buena como el lobo de caperucita, para luego tapiñarse a la abuela, el queso, el pastel y la jarrita de miel; y no satisfecho intentar comerse por las patas a la ‘cape’? ¡Qué ansia de poseer, madre mía! ¿Pero esta gente cree que cuando las palme se van a llevar el dinero a otra dimensión?. Y a eso se reduce todo: Pasta, poder, sexo. Y por ese orden. ¡Claro, a algunos, sin nada que ofrecer de tipo económico, les iba a ir de pena en el amor! Vamos ¡Digo yo!

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