sábado, 13 de octubre de 2012


LAS TRECE JOYAS QUE AUMENTARÁN VUESTRA FELICIDAD  (5)

Y…13. Pero, para no acabar en un número primo, voy a añadir dos más de mi cosecha. Así quedan en 15, que es un número ‘bonito’.

13.- Arréglate. Ofrece siempre tu mejor aspecto, tu mejor olor, tu mejor sabor, tu mejor melodía, tu mejor actitud.
Dúchate por la mañana. Si lo haces por la noche, vuelve a ducharte de amanecida ¿Por qué? Es buena norma ducharse por la noche; se ofrece el mejor olor y una cuidada limpieza a la pareja, o a las sábanas…Pero por la noche, en el abandono del sueño, es raro que no emitamos secreciones, baba, sudor, humedades, que proporcionan ese característico ‘olor a cama’. Por eso es necesario volverse a duchar por la mañana.

Perfúmate con una colonia de baño; eso es suficiente junto con el olor a jabón y a fresco. Déjate asesorar por un experto sobre la colonia más sutil y que mejor se adapte a tu olor de piel. Mucha gente odia las colonias dulzonas y con olor rancio. Es perfecta una colonia cítrica y sutil. Ofrece a tu piel una crema hidratante después del baño o de la ducha –preferible ducha; el baño gasta mucha agua y no estamos para despilfarros…– y sé muy estricta con el olor a pies. Si es tu caso extrema tu higiene y date crema específica para pies. Hay dos cosas que se aguantan bastante mal: el olor a culo y el olor a pies.
Cada vez que acudas al cuarto de baño y utilices el inodoro, acaba tu limpieza con una visita prolongada al bidé. Es una norma de higiene que deberían de enseñar todas las madres/padres a sus hijos/as.

Ofrece tu mejor aspecto. Cuida tu pelo y cepíllalo 100 veces al día si no tienes tiempo para lavarlo. Arregla tus uñas. Las pintes o no, córtalas a una longitud moderada y procura no tener ‘lutos’ entre uña y pulpejo.
Viste tu cuerpo como a ti te siente bien. Porque se pongan de moda los pantalones cagaos, no quiere decir que realcen tu figura. Ponte cosas que mejoren tus líneas. Y mantén una provocativa discreción. Un sí es, no es, que siempre es atractivo.

Ofrece tu mejor sonrisa a la gente. El otro día leí una frase inteligente: «No se notará en ti el paso de los años si sonríes constantemente» Esto no quiere decir que pongas cara de idiota…pero sonríe a la vida, y de paso, al que se cruce en ella.
Ofrece tus mejores palabras y tu mejor educación. Ni hables chillando. Es muy femenino hablar bajito y se te entiende igual.

Todo esto se puede extrapolar, en lo fundamental a los hombres, excepto en algunos momentos puntuales…Una de las pocas diferencias es el afeitado, que los hombres deben practicar a diario, excepto si tu barba se irrita más de la cuenta. El resto es lo mismo.

14.- Respira correctamente. Procura llenar de aire tus pulmones frecuentemente. El aire es lo que nos mantiene vivos y vivimos como respiramos. Hazte consciente de vez en cuando de que respiras y, por lo menos cada media hora, llena de aire tus pulmones haciendo una inspiración profunda cinco veces seguidas. No inhibas tu respiración. En los momentos complicados mantén el ritmo o aceléralo.
Tu cerebro y las células de tu cuerpo esperan que les des el alimento que necesitan. No seas cicatero. Ofréceles aire a raudales.

15.- Ámate verdaderamente.
Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, sólo para alcanzar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de revivir el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy, vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin.
 
 

 

1 comentario:

  1. solo voy a discrepar en una cosa caballero el 13 es un numero fantastico, perfecto, en todo lo demas estoy con usted un articulo sencillamente certero

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