martes, 7 de febrero de 2017

CARTA AL SACYL

Transcribo literalmente la carta que me envía un enfermero al borde de un ataque de nervios, por culpa de los manejos abyectos de las autoridades autonómicas de sanidad.

Soy enfermero desde el año 2002. Durante estos 15 años que han transcurrido como si fueran un soplo, he tratado vanamente de estabilizar mi trabajo y conseguir un puesto fijo, una interinidad o algún curro, de alguna manera estable, que pudiera quitarme la zozobra de no poder casarme, ni alquilar una casa, ni siquiera independizarme porque el Sacyl no te proporciona más de 3 meses de contrato anuales, y estos, para más inri, cuajados de malos tratos, cabronadas, mandos intermedios estúpidos e inútiles y enchufad@s que no sabían hacer la 'o' con un canuto y que encima se vanagloriaban de ello. Me he esforzado haciendo cursos, sacando el dinero sirviendo copas los fines de semana o poniendo inyecciones a domicilio, para engordar los puntos de mi baremo en la bolsa de trabajo del Sacyl. Tengo cuarentaitantos créditos conseguidos haciendo cursos on-line, de organismos autorizados, durante el año 2005. Pero al meterlos en la bolsa me dicen que los cursos tienen 10 años de caducidad y que tendré que repetirlos, con los trastornos económicos y de tiempo perdido que esto supone.


No contentos con tener un sistema de salud de lo peor, de ser la empresa con más y peores contratos de todo el ámbito nacional, de querer a toda costa privatizar la sanidad, de tener varias bolsas de trabajo absolutamente opacas, de tener la tasa más alta de contratos por enchufe a gente joven y por tanto maleable y sumisa, de amañar las oposiciones, cuando no suspenderlas y luego no devolver las tasas pagadas por derechos de examen, de baremar los puntos como les da la real gana, de crear tontos útiles que hacen de mandos intermedios y más les valía aprender algo y enseñar algo; encima de todo esto, establecen unilateralmente –esto no pasa en el resto de las comunidades autónomas– un sistema de caducidad de los cursos efectuados. ¡Te cagas, colega! O sea, que voy a tener que repetir otra vez los cursos que hice desde el año 2006 para atrás. ¡Como si a los médicos, a los abogados, los arquitectos, los ingenieros, les obligaran a repetir la carrera porque su título ha caducado a los 10 años de obtenerlo! Pero, claro, a ellos qué les importa, si el 90% no tienen ni el graduado escolar. ¡Que paren la sanidad, que me apeo en marcha! Pero, al final, actúan con la mayor impunidad pisando cabezas, destrozando ilusiones y rompiendo voluntades. Si sé esto, en vez de hacer la carrera de enfermería, me hago político. ¡Lo juro! Pero, ahora que lo pienso, político no podría ser por muchas razones: Mi madre es una santa, la pobre, y yo no sé mentir; cada vez que lo he intentado me salían dos chapetas rojas, rojas en ambas mejillas. ¡Una pena!



domingo, 5 de febrero de 2017

VANOS INTENTOS

Vanos intentos del hombre por ser feliz. Digo que son vanos porque la mayoría de las veces no dan frutos, y no los dan porque no se ha roturado bien el terreno, porque no se ha sembrado debidamente y porque no se ha abonado; sobre todo porque, todo esto se ha hecho sin amor, y el amor es la materia con la que Dios construyó todo lo visible y lo invisible. ¿Qué es bueno y qué malo en este Mundo? ¿Con respecto a qué medida? ¿Con qué criterio? Dos extremos: frio y calor, son dos puntos del mismo concepto: temperatura. ¿Dónde termina el frío y empieza el calor? ¿Qué es bueno y malo de del mismo concepto?. Porque lo que para unos es bueno, para el resto será malo. ¿Qué es lo que hay que hacer por tanto? ¿Qué es lo conveniente en cada caso? Nos han educado en unos parámetros que, a dónde ha llegado la humanidad, dudo que hayan sido buenos ni convenientes. ¿Tenemos otros? Concluyente y categóricamente, sí. Pero al que intenta utilizarlos, inmediatamente le cortan las alas, la libertad y las ganas. Dije el otro día que somos esclavos velados del sistema político actual, que decide cómo, cuándo y por qué hay que hacer las cosas. Y el mismo sistema tiene resortes y esclavos que inmediatamente detectan cuando una persona es perjudicial para la calma necesaria para el buen funcionamiento del Mundo con respecto a los parámetros que esta gente utiliza para medrar constante e incesantemente.
Es público y notorio que todos los seres humanos no tenemos la misma capacidad cerebral. Unos procesamos la información con una parte de nuestro cerebro y otros, sin embargo, emplean para los mismos fines, otra parte diferente. Este descubrimiento ha aclarado, de momento, el porqué de la existencia de gente que cree en Dios y de gente que, por el contrario es atea convencida. Unos que tienen ideas políticas conservadoras y otros que son recalcitrantemente progresistas. Unos son de Cristiano Ronaldo y otros de Messi. Unos buenos y otros malos. Ambas facciones siempre irreconciliables. Pero, indefectiblemente, unos y otros, nos vemos impelidos a seguir moviendo las mismas ruedas, por mandato imperioso de los mismos que vienen fabricándolas desde hace una temporadita.
¿Se pueden hacer las cosas mejor para sumirnos, poco a poco y definitivamente, en otra forma de vida peor, más incómoda, más fría y menos gratificante? Ellos lo están logrando, pero no han contado nunca con el hecho de que podrán obligarnos, por imperativo legal, a trabajar más por menos, a no ver a la familia, a cambiar nuestro trabajo por tiempo, a comer bazofia, a tener que optar por un partido o por otro, a votar por unos o por otros, pero lo que nunca podrán cambiar es mi pensamiento, mi determinación y mis actitudes.

Y aquí empieza otra vez el debate ¿Qué es bueno y qué es malo? ¿Es malo estar mal? ¿Qué es estar mal? ‘Muy mal’ y ‘muy bien’ son dos puntos lejanos de un solo parámetro: Nuestro estado mental. Y soy yo el que piensa y por tanto puedo cambiar mis pensamientos. Yo vivo como pienso, independientemente del sueldo, de la incomodidad del trabajo, de los mandos intermedios, de los putos e inútiles enchufados de mierda y de la gente tóxica que me rodea. Todo eso, puedo transmutarlo, porque tengo la divina capacidad, dentro de mi cerebro, y hacer bueno lo que a los demás les parece malo. Y esto no es una teoría, es exacto y concreto. Y ante esto, los políticos no pueden más que adocenar a las gentes para que piensen que son una mierda infecta sin la ayuda de la política. Yo soy, yo, por encima de la política, de la religión, de los amos, de los buenos, de los malos, de la lluvia, del sol, de todo menos del amor. Eso que ellos no utilizan y temen que nosotros empleemos.



lunes, 30 de enero de 2017

CRITERIO

 
La gente hace siempre lo que le dejan hacer; los niños hacen lo que les dejan hacer sus padres. La sociedad es permisiva; cada día más, con las actitudes ofensivas y perversas que demuestran los jóvenes. Pero al parecer a nadie le gusta que le traten mal, injustamente o con falta total de respeto, y existen unas normas de buena vecindad, convivencia y respeto, que nunca se debían de contravenir.
A los sucesivos gobiernos de la Nación le interesan más, no obstante, las gentes incultas, sumisas y sin criterio porque son muy fácilmente manipulables. Pero esto repercute muy negativamente en la misma sociedad y cada vez se nos hace más difícil la falta de respeto de la gente en cualquiera de sus actividades. Me remito a la gente que entra en un sitio público donde debería de haber, en un sitio bien visible, carteles, naturalmente en puro castellano, que dijeran cosas como estas: “Hábleme de ‘usted’. No nos conocemos ni hemos sido presentados. En nuestro idioma existe un ineludible ‘usted’ que muestra respeto hacia los demás, utilícelo”
“Pídame las cosas ‘por favor’. A usted no le cuesta trabajo y a mí me complace su respeto”
“Cuando le sirva, deme las ‘gracias’. Es un signo de agradecimiento y cortesía que gusta mucho a todo el mundo. Regálelo.”
“Al entrar en el local esfuércese y salude. Un ‘buenos días’ no cuesta dinero y predispone al buen rollito”
“Al salir del local despídase. Deje a la gente, que le ha acompañado por unos momentos, con buen sabor de boca”
No saludar al entrar, no despedirse al salir, no pedir las cosas de usted y por favor y no dar las gracias al recibir la petición, son signos de mala educación y de falta absoluta de criterio. No te destapes delante de la gente.
Se considera que respetar a una dama dejándole la preferencia en cualquier caso, son costumbres obsoletas y rancias. Pero yo lo sigo haciendo y complaciendo, en la medida de mis posibilidades, a todo el mundo en general y a la mujer en particular.





jueves, 26 de enero de 2017

DEDICADO A LA CLASE ENFERMERA DE ESPAÑA

En un artículo de facebook cuenta una enfermera hospitalaria la bronca de una médica geriatra sin ningún motivo.

Desde mi punto de vista médico, no tiene nada que ver el culo con las témporas, Un médico no tiene ningún derecho a hablar alto y desabridamente a una enfermera que, entre otras cosas, le está sacando las castañas del fuego todos los días. Es cuestión de educación, pero es también el hecho de que las enfermeras no os ponéis en vuestro sitio y no ponéis a mis queridos colegas en el suyo. Las frustraciones de la gente no se vomitan en el trabajo, para eso hay psiquiatras.
Todo el mundo comete equivocaciones y con la presión del trabajo, promovida por estos mamones que mandan y por los mandos intermedios que les hacen la ola, hay veces que los errores están más que justificados. Pero no sólo en enfermería, sino en medicina.

Yo, durante 40 años de ejercicio profesional y de visitas diarias a mil quirófanos de todas las especialidades, sé, fehacientemente que todos los días se cometen errores por parte de los cirujanos: Somos humanos, y unos más que otros, y nuestros errores provocan muchos más problemas que los de las enfermeras. Así que un poquito de humildad, colegas.

Las enfermeras son nuestras ayudantes y colaboradoras, sin las cuales no podríamos abarcar ni el 25 por ciento de nuestras obligaciones, Pero eso no nos da derecho a tratarlas como esclavas. Un ¡viva! por la profesión de enfermería, por su dedicación, por su valor y sobre todo por el aguante que están demostrando en estos tiempos de hijos de puta ilustrados que van a convertir la sanidad en un estercolero infumable.

Lo que no piensan estos sandios es que va a llegar un día en el que tendrán que abandonarse en manos de una enfermera, posiblemente aquella a la que abroncaron hace algunos años, y que está gran mujer que da su vida por los pacientes tendrá la obligación de ser impecable en su trabajo, a pesar de que el pacient@ fueron unos hijos de puta con la sufrida e imprescindible persona que ahora le está limpiando los mocos, le está dando de comer, le está poniendo la cuña o le está consolando en su mal momento.


Reivindico un trato impecable, un sueldo digno y unos turnos decentes para la enfermería, que está sacando adelante la sanidad hospitalaria a pesar de los mamones que se la quieren cargar. ¡He dicho!



miércoles, 11 de enero de 2017

SIMON SINEK Y LOS MILLENIALS

A una generación entera les dijeron que eran especiales, les dijeron que podían tener todo en la vida sólo con desearlo. Si tomas a este grupo ves que se gradúan y entran a trabajar y son arrojados al mundo real, y en un instante se dan cuenta de que no son especiales, su mamá no les puede conseguir un ascenso; que nada llega por llegar y que no puedes tener, nada, sólo por desearlo. En un instante su autoestima se destruye.

Crecieron en un mundo de redes sociales:

El otro problema es que han crecido en un mundo de Facebook, Twiter e Instagram donde le puedes poner filtros a todo. Somos buenos fingiendo que la vida es increíble aunque estemos deprimidos. Todo el mundo parece fuerte y que lo ha logrado, cuando  la realidad es que hay muy poca gente fuerte y triunfadora; tienen pocos mecanismos para liderar con el estrés, y cuando el verdadero estrés llega a sus vidas, no buscan una persona, buscan un dispositivo, van a las redes sociales, que les proporcionan un alivio temporal.

La dopamina y las redes sociales:

Sabemos que la conexión con las redes sociales y nuestros teléfonos libera una sustancia química llamada dopamina, por eso cuando chateas te sientes bien. Entonces, cuando nos sentimos un poco decaídos o solos, enviamos 10 mensajes de texto a 10 personas diciendo: hola, hola, hola…La dopamina es exactamente la misma sustancia que nos hace sentir bien cuando fumamos, bebemos o apostamos. En otras palabras, es altamente adictiva. Tenemos restricciones para fumar, para beber o para apostar, y ningún impedimento para utilizar los medias o los móviles, que es equivalente a abrir el bar y decirles a nuestros jóvenes: Entren y sírvanse hasta que se caigan. El alcohol no es malo, mucho alcohol sí es malo. Apostar es divertido, mucho es peligroso. No hay nada de malo con los media, lo malo es el desenlace. Si te reúnes a cenar con tus amigos y estás mandando mensajes a alguien que no está allí, eso es un problema, una adicción.

Un mundo de gratificación instantánea:

A esto súmale la sensación de impaciencia. Han crecido en un mundo de satisfacción instantánea. Quieres comprar algo, vas a Amazon y te lo mandan en 24 horas. Quieres ver una película, te conectas en Internet y puedes verla. Quieres ver un show de TV ¡bing!, no tienes que esperar ni siquiera a la semana siguiente.

Algo que se llama mundo real:


Todo lo que quieres..”satisfacción instantánea”, excepto la satisfacción en tu trabajo, relaciones duraderas. No existe ninguna app para eso! Eso es un proceso lento, detallado e inconfortable. Entonces veo esos increíbles, fantásticos, idealistas trabajadores; chicos inteligentes que se han graduado recientemente en el instituto, que dejan el trabajo; y me siento con ellos y les pregunto: ¿cómo te va?. –Creo que voy a renunciar…. E insisto: ¿Por qué?!!! Y ellos están como: Creo que no estoy haciendo ningún impacto hevy…Has estado aquí 8 meses. Están parados en la ladera de la montaña y tienen este concepto abstracto de producir un impacto en el mundo, que es la cima. Pero no lo ven como una montaña. No me importa si subes la montaña deprisa o despacio, pero sigue siendo una montaña. Entonces, lo que esta generación de jóvenes necesita aprender es a tener paciencia, porque las cosas que realmente importan como el amor o la satisfacción en el trabajo, el disfrutar, el amor a la vida, la autoestima...todas esas cosas, toman tiempo. A veces puedes acelerarlas un poco, pero la mayor parte del camino es arduo, largo y difícil, y si no pides ayuda y aprendes de eso...te caerás de la montaña.



viernes, 6 de enero de 2017

MANDOS INTERMEDIOS

Lo que falla en España son los mandos intermedios. En todos los sectores existen MI (Mandos intermedios) que se pliegan al que tienen encima –habitualmente al “jefe”–, por unos euros al mes. Es decir, hacen el trabajo sucio de los que no quieren mancharse las manos de mierda. Pero naturalmente, esto conlleva los defectos de la falta de conocimientos por una parte, y el miedo a perder los 200 € de mierda que les dan por hacer los recortes y enfrentarse con sus subordinados por la otra. Esto ocurre en sanidad muy descaradamente. Los supervisor@s, en su mayoría nunca han sudado la camiseta, nunca han hecho unos gases, ni han cogido una vía, ni se han quedado solos con 25 enfermos pendientes de su exclusiva responsabilidad, ni han hecho 3 noches seguidas, ni han hecho una mañana después de una tarde, ni nada de nada. Entonces no pueden saber lo que da de sí una enfermera quemada y enferma. No existe criterio en ningún sentido, y lo que es peor, no tienen ganas de tenerlo. Hay much@s enfermer@s hartas de su profesión.

Es triste pero esto está pasando actualmente. Escasas de sueldo, escasas de recursos, con muchísimo trabajo con el que malamente pueden sin ninguna ayuda, con unos supervisores a los que no se les ocurre, ni por asomo, echar una mano, con una falta absoluta de criterio para balancear el número de enfermeras que debe de haber por las mañanas y por las tardes con respecto a las necesidades reales de la planta. Con un desprecio absoluto por las bolsas de trabajo a las que no acuden más que cuando tienen el agua al cuello. Muy triste.

Siempre pongo el ejemplo de una gran orquesta. En ella todos los ‘profesores’ ejercen un trabajo cooperativo; todos trabajan en bien del grupo; todos cumplen con su cometido porque, si no, la cosa no ‘suena’. Y naturalmente, tiene que existir un director que indique cuando tienen que entrar cada uno de los miembros del grupo. Pero el director de orquesta no es un mindundi como la mayoría de los jefes actuales –salvando a las honrosas excepciones que cumplen impecablemente con su cometido hasta que los políticos se enteran de su capacidad y le defenestran–, ha estudiado música, armonía, dirección, composición y otras disciplinas más, al igual que cada uno de los profesores a los que tiene el honor de dirigir. Así todo suena a música excelsa. En Sanidad los directores de institución están puestos a dedo, sin criba, sin una oposición, simplemente por afinidad política. Y del director para abajo, todos son MI por complacencia, por sumisión, por dos perras gordas. Ni el director sabe lo que hace, ni sabe lo que hacen los MI. Y cada uno de los MI no tiene criterio para supervisar, ni dirigir, ni cooperar.

Desde el director hasta los celadores, pasando por médicos, enfermeras y auxiliares, ninguno tiene criterio para organizar racionalmente ningún servicio. Ni saben que el peso de un hospital lo llevan las enfermeras con su dedicación, su vocación y su aguante. Las ningunean, las cabrean, las zarandean, y a muchas las provocan una depresión que las aparta del servicio activo por tiempo indeterminado, y, a otras muchas las hacen odiar su maravillosa profesión.
No sé cuánto tiempo va a tardar en saltar por los aires todo el estaribel. Lo que sí digo es que en cualquier momento va a saltar.





martes, 3 de enero de 2017

DE PIEL PARA DENTRO


Estaba en medio de un voraz incendio. Todo ardía alrededor. Las llamas inflamaban los líquidos y hacían chisporrotear y explotar los gases contenidos en los sólidos. Era un infierno. Imposible que sobreviviera nada en aquella orgía de llamas, calor y luz. Intentaba sobrevivir en aquel caos de los elementos pugnando por perdurar en su estado. Intentaba rescatar de la quema a cualquier ser viviente. Era tarde, bastaba con que yo saliera indemne de aquella hoguera. Iba embutido en aquel traje que nos proporcionaban en el cuerpo. Estaba confeccionado de tal manera que ni el más voraz incendio pudiera hacer que se trasmitiera la temperatura al cuerpo más allá de 50 grados. Su confección estaba hecha a base de materiales ignífugos imposibles de chamuscar. Me encontraba a salvo y confiado. Lo estaba pasando mal. A pesar de todo, mi cara ardía y me dolía la piel. Si no acababa pronto aquella situación, acabaría por evaporarme y morir deshidratado.

Cuando me desperté estaba en medio de un mar de sudor, tenía una taquipnea considerable y mi corazón saltaba dentro de su reducido espacio. Había vivido un sueño caliente; tan caliente como para producir, incluso en condiciones normales, efectos devastadores. Razoné el hecho y llegué a la conclusión de que si no hubiera sido por el traje ignífugo que mantuvo mi mente confiada, yo, incluso en sueños, hubiera perecido.

Interpreté aquel sueño como una lección de vida. El incendio voraz era la vida que estaba soportando en aquella ocasión, llena de aristas, espinas y puntas de flechas prontas para clavarse en la delicada piel que escasamente protegía mi anatomía interna de los elementos.  Mi traje ignífugo, que me protegía lo suficiente como para no fallecer, era curiosamente mi piel. Igual que el traje protegía mi anatomía en medio del destructivo incendio, mi piel era la barrera entre mi mundo exterior, pavoroso, destructivo, insaciable, y mi mundo interior. Se me quería indicar con aquella visión onírica, que tenemos un mundo exterior, separado del interior solamente por la piel que, sin embargo constituye un filtro protector entre las acechanzas de fuera y la tranquilidad espiritual de dentro.

Es la única protección que poseemos, el único filtro. Lo que pasa fuera, no debe de influir en nuestro mundo interior, de piel para dentro, a menos que despreciemos el poder de nuestra mente. Y, afortunadamente, no hay nadie en el Universo capaz de controlar mis pensamientos, mis sentimientos y mis vivencias. Mis pensamientos son míos y controlan mis emociones. Nadie es capaz de controlar mis pensamientos y yo soy el único capaz de refrenar a mis caballos y hacer que el coche ruede por caminos seguros. Nadie es capaz de hacer que yo varíe de pensamiento. Mi tozudez; la tozudez del ser humano, es berroqueña y no admite prédicas, ejemplos, ni componendas. Yo pienso lo que pienso y se acabó. Pero me viene muy bien para evitar que nadie interfiera en mi paz interior.

Media humanidad –el número de hijos de puta va creciendo cada día exponencial y geométricamente – se levanta cada mañana con un mandato fijo –propio o sugerido– : Intenta aumentar hoy el número de tus perjudicados, humillados, ninguneados, arrastrados, mal tratados, vapuleados, lesionados, despojados de sus trabajos y agredidos. Estos ataques, naturalmente, van dirigidos a la clase trabajadora, a los que se ganan hoy en día a duras penas, el pan que cada día les sirve de sustento. A aquellos que carecen de traje ignífugo, aquellos que no tienen una barrera que se interponga entre el maltratador y nuestro interior. Para los favorecidos, para la clase política, para los empresarios que se aprovechan vilmente de sus asalariados, para aquellos que han tenido la fortuna y una flor en el culo para conseguir una protección monetaria suficiente, el filtro protector es el dinero. A una persona con el riñón cubierto de oro, ya le pueden venir ninguneando, que con gesto triunfador y un corte de manga, acabará con su conflicto mental. La triste clase media, cada día menos abundante y más sacrificada, necesita un traje ignífugo que no deje que las putadas lleguen a la intimidad de su corazón, de su hígado y de su cerebro y cambien sus códices y sus legados. Después de cualquier ninguneo, agresión, injusticia, el hecho penetra en nuestro interior y pone en marcha los procesos negativos que pueden desencadenar una grave enfermedad. La clave está en no dejar, bajo ningún concepto, en absoluto, que nadie se atreva a hacer que cambiemos nuestros pensamientos. Yo soy el que piensa y yo decidiré qué pensar en cualquier momento. Nadie será capaz de cambiar mi pensamiento, ni mi sentimiento sin mi consentimiento. Se debe de actuar igual que el ricachón que se ríe de las amenazas; como el jugador de fútbol de elite, que se ríe del entrenador cuando le apetece y es capaz incluso de echarlo del equipo si le viene en gana.

No dejo que las agresiones externas atraviesen la barrera de mi pensamiento. En chamanismo hay una técnica, sobradamente conocida en el medio. Cada vez que alguien ne sermonee, con o sin razón, yo pienso: “Nada de lo que me está diciendo este gilipollas, significa nada para mí; fuera de mí”. Y en el caso de que no te guste lo que haces, hazlo impecablemente y actúa como si te gustase.

No es fácil. Nadie lo dijo, ni lo escribió. Nada se consigue sin esfuerzo. Pero es absolutamente posible proteger el mundo interior para que nadie intente desestabilizar tu paz y tu tranquilidad, a pesar de los millones de mamones que se levantan todos los días, con el mandato de perjudicar de cualquier manera al que tienen debajo del zapato.  






domingo, 1 de enero de 2017

PARA EL NUEVO AÑO

Todos los años, del 21 al 31 de Diciembre, la gente en general se hace muchas propuestas para el año siguiente. Planteamientos muy variados, casi siempre de orden didáctico: Aprender algo; de orden crematístico: Fundar un negocio; de orden psicológico: Dejar un vicio. Intenciones vanas que siempre se dilatan hasta el 21 de Diciembre del año siguiente, día en el cual volvemos a hacer los mismos votos.

Siempre cambiar algo; siempre hacer que las cosas sean diferentes por conveniencias de orden personal; porque a mí me viene mejor. Pero tan genéricas como que haya paz en el mundo –que yo no podré conseguir– Que cambien los políticos de esa manera mentirosa y egoísta que tienen de hacer política –cosa para la que sólo tengo la posibilidad de mi voto, y como no voto, ninguna posibilidad– Que me toque la lotería –cosa harto improbable–. Todas, cosas que, yo, en mi soledad, no puedo nunca conseguir; cosas que se han de producir de piel para fuera. Jamás se me ocurre proponer cosas que yo podría hacer –no sin esfuerzo– de piel para dentro: No pensar nunca más en el pasado; no pensar nunca más en el futuro; no juzgar a nadie por ningún motivo y en ninguna circunstancia; no criticar a nadie (bastante tengo yo con lo mío); no querer tener siempre razón; no aconsejar a nadie a no ser que nos lo pidan previamente;  hablar con mesura, sin exabruptos, sin tacos; pedir las cosas “por favor”; dar “gracias” cuando recibamos algo; saludar al entrar; despedirse al salir; dejar a los demás libres para pensar, decir o hacer los que les venga en gana. Cosas, todas, que se pueden llevar a cabo sólo haciendo un pequeño esfuerzo. Sirven para todo el mundo y nos harían más felices a todos.





sábado, 31 de diciembre de 2016

ARREPENTIMIENTO


Se refiere al sentimiento de la persona que se arrepiente de haber hecho o dejado de hacer alguna cosa. Hice algo que no debí hacer y dejé de hacer aquello que debía.
Con el nivel de conciencia, sabiduría y experiencia del momento en el que cometiste el acto o dejaste de hacerlo, era lo único que podías hacer. No había alternativa. Todo se aunó para que lo hicieras, o no. No te culpes por ello; sólo aprende de aquello que hiciste o dejaste de hacer, pasa página y sigue adelante sin perder ni un segundo en volver la vista atrás.

Ya sé que quisieras volver al momento clave de tu fallo para enmendarlo. No te líes, no puedes. No existe una máquina del tiempo que nos ofrezca la oportunidad de volver para remediar. Y si existiera sería un auténtico caos. Cuando llegases allí seguro que no sabrías lo que pensar, lo que decir, ni lo que hacer; no estarías seguro de si estuvo bien o mal. Eran otros tiempos, otras circunstancias, otras personas. Aprende de aquello y sigue adelante. Y si vuelves a fallar no te culpabilices. Aprende y sigue. Levántate y anda. Y esto significa: sigue viviendo, haciendo, fallando y acertando, porque no sé si lo que hago está definitivamente bien o mal, porque me pregunto ¿qué es bueno y qué es malo? Porque yo vivo y eso es lo que tengo que hacer: vivir. Y para vivir mi circunstancia, tengo que vivirla. Parece una perogrullada, pero no lo es. Muy poca gente vive verdaderamente, porque para vivir verdaderamente, hay que vivir el momento intensamente, y para esto; a vivir el momento intensamente, es imprescindible olvidar absolutamente el pasado y despreciar radicalmente el futuro.

Hay que vivir constante e incesantemente observando lo que pasa dentro y fuera de ti. Lo que siento, de los pies a la cabeza, por dentro y por fuera. Siento mi respiración y las sensaciones que me produce mi aparato digestivo. Siento mis manos, mis brazos, mis piernas, mi tórax y mi abdomen. Percibo lo que me rodea con mis cinco sentidos; con los cinco. No le doy más categoría a uno que a los otros; siento con los cinco: Percibo los olores. Oigo los sonidos. Veo curiosamente lo que me rodea. Degusto lo que huelo y lo que me meto en la boca y toco todo lo que puedo para ver con el tacto. Dejo que todo impregne mi alma y me pregunto dónde me ubica todo lo que penetra por los poros de mi piel¡¡¡


Es la única forma de vivir. De otra manera no vivo, no siento, no huelo, no veo. Me propongo, en la entrada del año nuevo, vivir intensamente el momento con todos mis sentidos y me permito cometer fallos; soy humano.




lunes, 26 de diciembre de 2016

NO JUZGAR, NO COMPARAR Y TENER PACIENCIA PARA ESPERAR EL VENTUROSO DÍA EN EL QUE COMPRENDAMOS EL SENTIDO DE LA VIDA.



Soy crítico hasta la náusea.  Lo juzgo todo muy severamente y cuando lo hago no me encuentro satisfecho y me propongo no hacerlo nunca más. Pero es una adicción, un vicio que no puedo apartar de mí. En mi familia había gente muy crítica en el plano artístico y en el plano económico. Ellos sabían qué había que hacer para triunfar en la vida y, a fe mía que lo hacían sobradamente bien. Uno de ellos –bailarín clásico y flamenco– creó de la nada un ballet con el que actuó en varios teatros de Madrid con mucho éxito, y mantuvo un espacio televisivo, allá por los años 50, durante más de un año. Otro llegó a tener 8 cafeterías en propiedad en los mejores barrios de Madrid y surtía de material de hostelería a las demás. Ambos eran triunfadores y sobradamente conocidos en sus medios. Ambos tenían una alta autoestima y los dos criticaban, muchas veces con razón, referente a lo que entendían de sobra. Ambos tenían criterio y lo expresaban. Pero, que yo sepa, sólo consiguieron cambiar las cosas en su ambiente y para ellos mismos. Imponían su criterio en lo suyo y les iba bien; el resto se la zumbaba.

Yo aprendí de ellos mucho: el gusto estético por las cosas, el bien hablar, el bien actuar y el bien pensar. Tengo a gala haber ayudado a mucha gente,  haber tenido tres hijos maravillosos, haber escrito 12 libros que algún día publicaré con éxito, haberme casado tres veces –la última con una maravillosa mujer a la que saco 37 años–, y haber llegado a los 75 años sin tomar ningún medicamento y sin anestesia. Algo tendré que decir a la gente; algo que les sirva para encauzar sus penosas existencias, sus frustraciones, sus deseos insatisfechos, sus dolores del cuerpo, sus enfermedades del alma. Pero criticar; criticar no me lleva a ninguna parte. Dejar que la gente piense, diga o haga lo que le dé la gana, es una de mis máximas de vida, que va en contra de la crítica y del juicio. Nunca he conseguido nada criticando; solamente dolores de cabeza y molestias mentales. No me creo el más sabio de los mortales, pero algo sí sé: Cada cual debe hacer su santa voluntad contra viento y marea. Cada ser humano debe vivir su propia vida sin injerencias, mandatos ni obligaciones. Cada ser humano debe limitarse a vivir su propia vida y no interferir en las vidas de los demás.
No juzgar, no comparar y tener paciencia para esperar el venturoso día en el que comprendamos el sentido de la vida.


jueves, 22 de diciembre de 2016

ENFERMEDAD


Definiciones: Alteración leve o grave del funcionamiento normal de un organismo o de alguna de sus partes debida a una causa interna o externa.
Cosa que perturba o daña a una persona en lo moral o en lo espiritual y que es difícil de combatir o eliminar.
El término enfermedad proviene del latín infirmitas, que significa literalmente «falto de firmeza». La definición de enfermedad según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la de “Alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y unos signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible”.
La salud y la enfermedad son parte integral de la vida, del proceso biológico y de las interacciones medio ambientales y sociales. Generalmente, se entiende a la enfermedad como la pérdida de la salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración estructural o funcional de un órgano a cualquier nivel.

Las definiciones son intachables. Todo el mundo estará de acuerdo con ellas aunque, ninguna lleva implícitas las causas de la enfermedad. En una de las definiciones, sin embargo, leo: “Alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y unos signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible”. Esta definición implica que las causas de la enfermedad son en general conocidas. Subrayo el término porque quiero resaltar el error de bulto de esta aseveración. Las enfermedades tienen, en general, una causa conocida para el médico que la investiga, pero a éste, al médico, le es desconocido un dato fundamental para empezar a argumentar de una manera lógica. La mente es despreciada por la medicina oficial, igual que el funcionamiento de nuestro sistema planetario era desconocido y despreciado por los ‘sabios influyentes y los políticos” de la época de Galileo. La Tierra no era el centro del sistema planetario alrededor de la cual giraban el Sol y el resto de los planetas; la Tierra era un planeta más girando alrededor del astro Sol, centro ‘actual’ de nuestro sistema. Y eso le costó la vida a Galileo, igual que puede costarle a cualquiera que proclame, con todas las fuerzas de su garganta, que la causa fundamental de todas las enfermedades no es, como causa primigenia, la alteración  de un órgano, puesto que la alteración fisiológica de ese órgano es debida un conflicto mental que, secundariamente, altera a dicho órgano.

La sanidad no avanzará hasta que no cuente, en sus escasas y manipuladas investigaciones, con el poder de la mente, muñidora, en todos los casos, de las enfermedades que aquejan a la humanidad. Y la sanidad no se sentirá libre para decidir sobre su futuro hasta que la industria farmacéutica no tenga un alma capaz de enternecerse por los miles de ciudadanos manipulados vilmente por sus ansias de ganar miles de billones, a costa de sus enfermedades fabricadas por su propia mente manipulada.
Actualmente la sanidad; la medicina en general, está férreamente ordenada por la multinacional de la farmacia. No se receta ningún medicamento que no salga de sus fábricas y los visitadores médicos se encargan de presentar los nuevos medicamentos refrendados, la mayoría de las veces, por estudios ineficaces y carentes de la seriedad debida, escritos por profesionales absolutamente manipulados. La Farmacia –con mayúsculas– persigue implacablemente a cualquiera que fabrique medicamentos naturales o ponga en el mercado remedios naturales sin los efectos secundarios que tienen, el cien por cien de las ocasiones, los medicamentos petroquímicos. Ha luchado desde hace años contra los laboratorios que fabrican productos homeopáticos y actualmente pretenden prohibir taxativamente todo tipo de propaganda, oral o escrita, de cualquier remedio natural aunque haya demostrado su eficacia desde hace cientos de años. De esta forma se aseguran el desconocimiento de los ciudadanos de la Tierra y, por tanto, sus beneficios tera billonarios durante los próximos 100 años.

No existe, yo diría, ningún ciudadano de más de 70 años que no consuma habitualmente medicamentos para los dolores, para el aparato digestivo, para la tensión arterial, para la próstata, para el exceso de glucosa en el torrente circulatorio, para las infecciones leves de todo tipo de aparatos… No hay ningún ciudadano de más de 70 años que no tiemble con cada una de las campañas de radio y televisión alertándolos de la próxima epidemia gripal, que requiere la utilización de vacunas preventivas, en otoño. De las consecuencias nefastas de las alergias y su influencia negativa para el aparato cardio- pulmonar, que requieren antihistamínicos y la colaboración de otros medicamentos que palían los efectos secundario que, necesariamente, y como diría un querido maestro, conlleva necesariamente todo medicamento que sea eficaz. De la necesidad, después de los “55” años de ponerse la vacuna para prevenir la neumonía neumocócica. De la imprescindible visita a los servicios de salud ginecológica para la detección precoz del cáncer de útero, de mama y de la madre que nos parió¡¡¡¡ Un desastre.

Yo predico con mi ejemplo. Antes de mi jubilación, allá por el año 2000, me detectaron una hipertensión para la que el profesional me mandó unas pastillas y me recomendó que las siguiera tomando toda la vida aunque mejorase. Atento a sus indicaciones empecé a utilizarlas. A los tres meses escasos de comenzar el tratamiento me bajó la libido hasta el tercer sótano. Quiero expresar que mi órgano sexual no funcionaba. Consulté mi problema y me dijeron que era una consecuencia secundaria, lógica, de la ingesta del medicamento hipotensor. Dormí la anécdota, y a la mañana siguiente decidí abandonar el medicamento definitivamente, “como el que abandona unos zapatos viejos”. Recuperé mi potencia y mi apetito sexual y, sobre todo redimí, una nueva vez más, mi teoría de la mente, según la cual no existe ninguna enfermedad que no sea causada por ella. “No existe ninguna enfermedad que no sea causada por un conflicto emocional (mental) hiper agudo y vivido en aislamiento”. Afirmándome en mi creencia dejé de tomar medicamentos de ningún tipo –excepto los homeopáticos– y a día de hoy sigo sin tomarlos.

¿No creen ustedes que sería útil y práctico para la humanidad, en vez de gastarse billones en propagandas de concienciación ciudadana para el consumo de medicamentos petroquímicos, utilizarlos para investigar los efectos de la mente sobre los procesos morbosos orgánicos? ¿No creen ustedes que si todo el mundo fuera consciente de que su mente provoca sus propias enfermedades, no se vaciarían los ambulatorios? ¿No creen ustedes que si todo el mundo fuera consciente de que nos están manipulando para que enfermemos, se opondrían frontalmente a las maniobras de gobiernos e industria farmacéutica, que obtienen beneficios tera billonarios de nuestro dolor y nuestras enfermedades? ¿No creen ustedes que si todo el mundo fuera consciente de que su mente es todopoderosa creando desgracias y cataclismos, no se dedicaría toda la humanidad a crear paz y concordia en todos los puntos cardinales de la Tierra?








domingo, 11 de diciembre de 2016

MIND FULLNESS






Después de una charla en Valladolid, tuve una comunicación de una oyente que me preguntaba si yo conocía la técnica de meditación “Mind Fullness”. Existe una egoísta tendencia del ser humano a creer plenamente que lo que él piensa, dice o hace es lo mejor; lo más de lo más. Aprendí Meditación Transcendental, Maharishi Mahesh Yogi, de la mano experta de un profesor de la organización Maharishi, Javier Díez –que todavía sigue siendo mi amigo y consejero.

Siempre he creído que la MT (Meditación Transcendental) es lo mejor. He tenido ocasiones de comprobarlo durante todos estos años, casi 30, que han transcurrido entre mi enseñanza prístina del método hasta este glorioso día 10 de Diciembre de 2016. Ayer, en un programa de TV escuché de la boca de uno de los participantes, que se podía meditar en cualquier lugar, en medio de cualquier circunstancia. No lo especificó bien, pero estaba hablando de la meditación “Mind fullness”: La atención plena, conciencia plena o conciencia pura; también traducido como conciencia, que es una facultad espiritual o psicológica que se considera de gran importancia en el camino hacia la iluminación de acuerdo a las enseñanzas de Buda. ... Él quizá no lo sabía, pero estaba hablando de la panacea para el hombre en este planeta Tierra.

Se puede meditar en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. Recuerdo una conferencia que impartió Eckhart Tolle en Barcelona. Este personaje, que parece sacado de un libro de Tolkien, promulga también el “Poder del ahora” como lo máximo para vivir consciente en este mundo. Antes de empezar su disertación pidió a todos los que estábamos escuchándole, que experimentáramos si estábamos realmente allí; si estábamos plenamente allí. Y esto significaba estar allí, presentes, con el cuerpo y con la mente; sin pensar en cuándo empezará este rollo, o ¿Me habré dejado el gas encendido? o ¿Dónde he aparcado el coche?. Sintiendo el ambiente, su olor, su ruido; nuestro cuerpo, los latidos de nuestro corazón, la sensación en el culo al estar sentado en aquella silla, la posición de cada uno de nuestros miembros. La jugosidad o relativa sequedad de nuestra lengua… Eso es la meditación consciente; eso es el Mind Fullness, el vivir consciente de lo que nos rodea y de nosotros mismos; con la mente ocupada sólo en eso: en nuestro ombligo ‘aquí y ahora’. Sin pensar en absolutamente nada del pasado, ni absolutamente nada del posible futuro. De este instante para atrás, nada. De este instante para adelante, nada. Sólo lo que me pasa en “Este instante”. En un eterno “ahora” sin tiempo, sin espacio. Sólo yo con mi circunstancia de “este instante”.


Este es el mejor sedante, el mejor bálsamo, la mejor música, el mejor viento, la mejor aura: Vivir conscientemente el momento. “Un Ahora Eterno”.

viernes, 2 de diciembre de 2016

LOS PÁJAROS CANTAN Y LAS NUBES SE LEVANTAN




¡Los pájaros cantan, las nubes se levantan, achupé, achupé, sentadito me quedé…! Todo estupendo, todo maravilloso. Lo que hay que hacer es relajarse y dejar que te cale la lluvia, sin ni siquiera hacer la intención de protegerte debajo de un paraguas. La lluvia no va a dejar de caer por mucho que tú lo quieras, o te moleste. La lluvia no cae siempre a gusto de todos, cierto, pero el ser humano tiende a la comodidad, a la paz, a la tranquilidad, al confort. Y para conseguirlo empezará por quejarse y denunciar aquello que le enoja o le perturba, porque además, el ser humano piensa que si a él le fastidia ‘algo’, también habrá más humanos a los que igualmente les mortifique. Pero está visto, y es público y notorio, que al paso que va la burra y con vampiros chupadores de sangre volando por todas partes como plaga bíblica, el intentar despertar a los semejantes para que, todos juntos, nos movamos hacia una actuación práctica, es como luchar contra molinos de viento. Y, efectivamente, yo, todos, tenemos motivos de regocijo por encima de estos hijos de puta que intentan amargarnos la vida. ¡Vaya, ya volví a caer! Pero, digo yo, que de seguir metiendo la cabeza en un hoyo de la tierra, e imaginar que ya no existe el peligro, cosa que es muy pueril o muy ‘animal’, nos van a poner el culo como el bebedero de un pato. ¡Pica, pica, que hasta que llegues al cerebro…!

jueves, 1 de diciembre de 2016

VIOLENCIA DE GÉNERO POR IMPERATIVO LEGAL


Pienso, cada vez con más sentido, que todo tiene un porqué en esta vida; que cada acción lleva implícita una reacción y que, excepto los actos irresponsables de un enfermo mental (de estos hay muchos en cargos públicos) todo lo que se hace es como respuesta a una acción anterior. La violencia de género es lamentable y se instrumentan medidas inútiles, en su mayoría, para intentar corregirla. ¿Sabéis cuántos hombres se ven privados de su vivienda, de su automóvil, de sus hijos, de una parte sustancial de su sueldo? ¿Sabéis cuántos hombres sufren vejaciones, ataques y falta de consideración por parte de sus parejas? ¿Sabéis cuántos hombres pierden los juicios con sus parejas después de un divorcio traumático? ¿Sabéis cuántos hombres no gozan de una vivienda digna, de un sueldo digno, de sus objetos personales, porque los jueces han decidido en su contra? ¿Sabéis cuántos hombres prefieren morir que vivir con una constante zozobra y con una constante negación de sus derechos? Niego la violencia, pero debían de revisar el código civil y el código penal y, sobre todo, tapar la boca a las ‘feminazis’ que siempre hablan de machismo. Y a aquellas autoridades que quieren arreglar las cosas con ideas geniales, remitirles a la educación escolar, a los valores, a la solidaridad, a la honradez, a la mansedumbre, a la consideración hacia la mujer; y a la mujer, a la consideración hacia el hombre. A los jueces que revisen sus apuntes y que se lean “El Criterio” de Jaime Balmes. Hay muchas mujeres cuyo lábaro en esta vida es vivir a costa de un hombre y cuando le han exprimido, abandonarlo a su suerte.


La primera medida en todo matrimonio para evitar males futuros, debería de ser obligar a las parejas a casarse en régimen de “separación de bienes”. A ver cuántas mujeres se casaban??????!!!!!!!!. Dixit.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

¿QUÉ TENEMOS EN LA CABEZA LOS SERES HUMANOS?


Bonita época la que estamos viviendo y la que nos toca vivir. Hemos asistido, no sin cierto temor, a acontecimientos tremendos: tsunamis, terremotos devastadores, volcanes amenazantes, guerras sin piedad, cambios de gobierno, erradicación de doctrinas, pensamientos y dogmas; cambios de estrategias en los países para lograr una absoluta sumisión de los ciudadanos; atentados en nombre de Alá –lo que equivale a tomar el nombre de Dios para cometer millones de asesinatos–, cambios de clima, sequías tremendas, hambrunas…No lo entiendo; no entiendo cómo asistimos a toda esta serie de acontecimientos con cara de póker, como si tuviéramos un as en la manga que nos proporcionara la patente de corso para ganar cualquier clase de jugada.

Seguimos empecinados en la idea de que Dios no existe, de que el signo del dólar es el actual faro que guía al ser humano a ‘el dorado’. En nombre de Dios se cometen todo tipo de atrocidades y, sin embargo, la humanidad se está perdiendo la fe o, cuanto menos, nadie tiene clara la gran verdad que hará que reine algo todopoderoso en la tierra. Los budistas adoran a Buda y sus verdades, los cristianos adoramos al Dios del Evangelio, los protestantes fundan en La Biblia cualquier duda, los hinduistas se miran en los textos védicos. Cada cual va a lo suyo guiados por la absurda idea de que ‘alguien o algo’ les sacará, a última hora, cuando estén a punto de precipitarse al vacío, de su marasmo mental. Nadie cree en sí mismo, nadie actúa con criterio e independencia, nadie ha creído, ni cree en el hombre como creación suprema de un Dios Mayor. Todos nos creemos hijos de un dios menor, vengativo, caprichoso, autoritario, fan de sus creyentes y enemigo de los que no creen en Él. ¿Qué padre sumiría a sus hijos en la incertidumbre, en el caos mental que supone saber; creer, que si no seguimos fiel y escrupulosamente sus doctrinas, sus mandatos, podemos perecer en el fuego eterno? ¿Quién sería capaz de regalar a su hijo un automóvil lujoso para, inmediatamente prohibirle su uso bajo la pena capital?

Yo, lo confieso en este foro, creo en Dios; en un Dios Mayor que ha creado el Universo y ha dotado a sus hijos con recursos suficientes para su sustento; que les ha dado el poder de crear con su pensamiento, el poder de hacer algo de la nada, el poder de ser felices con sus propios recursos, sin apoyarse en luminarias, escayolas o montajes extraños. Pero también les ha dotado del poder de transformar esta vida en un auténtico infierno para sus semejantes. El infierno en la Tierra. No está en ningún otro lugar, no hay que esperar a dejar nuestro cuerpo para pasar de plano y caer en el lugar destinado por Dios para aniquilar, mediante el fuego devastador, a aquellos hijos suyos queridos, que no cumplan con sus mandatos, para caer en el infierno. El verdadero infierno lo ha creado el hombre a base de egoísmo, de jactancia, de orgullo, de necesidad de aparentar ser tan poderoso como el Dios que lo creó. El fuego del infierno está aquí, no hay que buscarlo en ningún otro lugar; el infierno es ahora en la Tierra, no hay que esperar al momento de la muerte para dejar de creer en él.

¿Dónde está el temor de Dios que impedía a la gente robar, asesinar, maltratar, humillar? ¿Dónde está el Dios de nuestros padres? ¿Dónde el criterio, la bondad, la honradez, la solidaridad, la caridad, el deseo de excelencia, la pulcritud y la impecabilidad en nuestros actos, pensamientos y palabras? ¿Dónde la verdad? Todo está en un lugar donde nunca se nos ocurrirá buscar, donde siempre ha estado oculto como un tesoro, donde Dios lo guardó celosamente, para que sus hijos lo encontraran siempre que quisieran; en un lugar cercano, caliente, amoroso: En el interior de cada ser humano. Basta cerrar los ojos y no pensar, para darte de bruces con la luz, lo sublime y con Dios.





domingo, 13 de noviembre de 2016

VIDA


    
Vivo muy bien. Tengo lo que necesito, a pesar de que estoy abierto a recibir mucho más de lo que necesito. Tengo respeto y amor de mi pareja. Tengo una casa confortable, 4 gatos, una cocina en la que me relajo y mucha gente que me aprecia. Algunos creo que que…hasta me quieren.


Tengo la suficiente edad para decir lo que me apetece, a pesar de la gentuza que se siente afectada y me incoa expediente administrativo por transcribir en Facebook los textos de los demás. Voy a seguir contando mis experiencias, mis vivencias, mis anhelos y mis más íntimas ideas. Simplemente porque me da la gana, y al que no le guste, ya puede pensar en ir incoando muchos expedientes administrativos. Gustosamente gastaré mi cuantiosa fortuna en pagar las multas de estos sandios, tontos útiles, que por ‘nada’ son capaces de vender a Jesucristo por 40 monedas de plata.

Tengo que confesar. no sin rubor, que llegué a Palencia en el año 78 para hacerme cargo del Servicio de O.R.L. de la Residencia Lorenzo Ramirez. Desde esa fecha, por h o por b, no han parado de darme por el culo; de una manera o de otra; desde quitarme la plaza de Jefe de Servicio, que por derecho me correspondía, hasta jubilarme a destiempo, no darme nunca ni un solo adjunto que pudiera ayudarme en mi labor médico-quirúrgica, no pagarme las guardias localizadas, incompatibilizarme por el artículo 23, echarme literalmente y sin demostrar nunca ningún motivo plausible, de la compañía de seguros médicos adeslas, que me proporcionaba el 80% de los pacientes que recibía en mi consulta, etc., etc.

Posiblemente yo me lo programé para pagar, quién sabe si un karma adquirido en otra vida; pero me lo programé muy jodido. Vine a lavar mi alma a una bella ciudad, a orillas del Carrión, que estaba, muy a pesar mío, llena de palentinos, que cumplieron fielmente con su cometido. Nunca pude montar un servicio como el que, en Madrid era referente de todo el noroeste de España, incluida Palencia. Nunca pude hacer nada notable porque nunca me lo permitieron. Pero os aseguro que hay vida fuera de Palencia; hay hospitales, sólo a 45 km, que son modélicos en dirección, actuaciones, normativa, trato y ejercicio profesional. Hay mucha vida fuera de Palencia; sólo lo sabe el que viene de fuera o el que se va muy lejos y vuelve a la "tranquilidad de la charca". 

Es interesante, de vez en cuando, tomar perspectiva y darse cuenta de lo que aquí se cuece, al margen de toda consideración organizativa, normativa, académica o solidaria. Aquí hasta las ONGs están contaminadas. La negatividad, el desorden, la anarquía, el caciquismo y la molicie, se extienden como la niebla que a veces se levanta a orillas del río, contaminando a todo lo que engloba.

Hay gente buena: tres o cuatro, por la que merece la pena luchar...pero poco. Ya a estas alturas uno pierde la esperanza de transmitir a los demás lo que uno ha aprendido. Paz y bien para esta ciudad maravillosa, llena hasta las trancas de palentinos.


miércoles, 26 de octubre de 2016

MACHISMO


Hoy en día ya no se sabe qué es machismo, feminismo, ni cómo se concilian, ni para qué se usan, ni quién inventó los términos. En realidad el hombre, en su intrínseca naturaleza, rinde ancestralmente culto a la mujer en orden a una cuestión hormonal, primero, y por convenio comercial, segundo. En un principio hizo Dios al hombre como dueño de todo lo creado y le dio una compañera para que no estuviera solo. Ellos, una  vez que se vieron, imagino que decidieron qué hacer con vida. Al principio fue sencillo, después, cuando la anécdota de la serpiente y demás, tuvieron que proponerse alimentarse, etc. Uno de los dos, el más capacitado para la caza, la carrera y la lucha, el hombre, asumió el papel de protector y conseguidor de alimentos. Ella se quedó en casa vigilando a su prole y haciendo el guiso.

Ancestralmente los papeles son así, la mujer en las labores domésticas y el hombre a conseguir el sustento; el pan nuestro de cada día. Los papeles son así hasta que a los políticos se les ocurrió la feliz idea del sufragio universal, mediante el que, la mujer podía votar en igualdad con el hombre. Una vez que esto fue así, la mujer ocupó un papel predominante en la sociedad y pudo acceder al plano laboral, también en igualdad con el hombre. Pero, claro, los puestos de trabajo, por mucho que quieran los políticos, estaban, están y estarán sometidos a toda una serie de variables, una de las cuales habla de que si hay 100 puestos de trabajo en una empresa y 50 son ocupados por mujeres, es obvio que los 50 restantes están ocupados por hombres. Lo que viene a decir que 50 hombres se quedarán en la calle. Las cuentas son tozudas; todos los puestos laborales que están ocupados por mujeres hay que restarlos a los hombres.

Y aquí viene lo mollar, la familia, célula fundamental de toda sociedad que se precie, está formada por los padres y los hijos –antiguamente había que sumar a los abuelos, pero eso era antes– Si sólo el padre trabaja, los hijos estarán bien atendidos por la madre y la casa estará moderadamente limpia. Si trabajan los dos 1.-no se verán y cuando lo hagan tendrán tantos problemas extramatrimoniales que no les quedarán ganas para ‘nada’. 2.- Tomarán el sexo como una obligación. 3.- los hijos serán atendido, en el mejor de los casos, por los abuelos, que los consentirán hasta la falta de educación. Si no tienen abuelos, nadie les va a atender con amor y con sabiduría como sus padres. 4.- La casa irá patas por hombro, y lo que en un principio parecía una ventaja monetaría, luego será una rémora psíquica, y el dinero conseguido con esfuerzo, servirá para pagar a psicólogos y psiquiatras.

Así las cosas, muchas mujeres me querrán morder la yugular, que es una práctica bastante extendida en la sociedad actual, pero, si lo piensan, la mayoría están hasta el moño del jefe, de la fulanita, del trabajo, del marido, de la cocina, de las casa, de los hijos. Y todo esto se solucionaría con un ejercicio de reflexión en el que, a buen seguro, ganaría el quedarse en casa y no gastarse el dinero en psicólogos o en abogados.

La mujer escala cada vez más peldaños en el terreno laboral. Muchos puestos que antaño era impensable que ocuparan las mujeres, ahora están copados por ellas. Pero el puñetero machismo –que yo llevo a gala– induce a las mujeres que mandan a facilitar el acceso de sus congéneres a trabajos como Policía Nacional, a base de rebajar los tiempos en las pruebas físicas y otras muchas lindezas de orden parecido. O sea, que cobran lo mismo, pero a la hora de correr detrás de un caco, le dejarán la papeleta a su compañero varón. Las cuotas están cada vez más extendidas, y eso supone que si una empresa o un partido político necesita para sus fines una equiparación entre hombres y mujeres, tendrán que echar mano de alguna inútil para cubrir el cupo.

Esto que yo digo está en la mente de todo el mundo pero la gente es muy hipócrita y no lo dice.
Yo nací, durante un parto eutócico, del vientre de una mujer, me recogió una matrona, en mi casa sólo había mujeres; mi padre no estaba en casa en ese momento. Siempre me he relacionado mejor con las mujeres. En mi trabajo he estado rodeado siempre por mujeres. Me gustan las mujeres y siempre las he respetado.  

Arcanos menores. Palo de las Nubes. CULPA




lunes, 24 de octubre de 2016

VOLVIENDO A LAS OVEJAS (Churras y Merinas)


Es obvio que la gente no quiere mezclas, ni cambios, ni amasamientos, ni nada que se le parezca, pero, a diario, tenemos muestras de que las cosas no son, ni mucho menos como nos las han contado, ni como las pensamos, ni como las hacemos. Hay muchas otras maneras de pensar, decir y hacer que mejorarían, en mucho, la actualidad en todos los sentidos. La humanidad ha llegado donde está, no, evidentemente, por su sabiduría, por su reflexión, por su buen hacer, sino por sus despropósitos, su avaricia, su falta de reflexión y su incultura. Se desprende de estas reflexiones, que hay que cambiar de manera de pensar, decir y actuar. Es necesario desprenderse de toda la rémora que tenemos encima, para cambiar el rumbo de todas las cosas.

Un claro ejemplo del desnorte que padece la humanidad es la medicina convencional, que no sabe por dónde camina en materia de medicina interna: No se cura ni siquiera un catarro, hay que esperar a su evolución natural; si te medicas te dura de 7 a 10 días, pero si no te medicas, entonces te va a durar…de 7 a 10 días, igual¡¡¡ ¡Qué bueno!. Y así con todo. No se cura el catarro, la diabetes, la hipertensión, la artrosis, la arteroesclerosis,–por no hablar de la bestia negra de los médicos: el cáncer– y tantas otras de las llamadas ‘enfermedades crónicas’. Bello apelativo para ocultar la falta de conocimiento total que se tiene de ellas. Rompo una lanza a favor de la cirugía que, curiosamente consigue logros espectaculares, pero tampoco cura las enfermedades llamadas ‘crónicas’.

Yo me di cuenta, el día que contemplé con mis propios ojos una laringuectomía total, en la que se trataba de extirpar la laringe a un enfermo de carcinoma, para, supuestamente, curarle de su mal, pero le dejaron mudo y desfigurado para toda su vida, que no podía mutilarse de esa forma a los enfermos, que debían de existir una serie de alternativas para curar el cáncer por otras vías, que no solamente la mutilación total, persistente e irrecuperable.

Comencé a estudiar febrilmente otras medicinas alternativas, hasta llegar a la conclusión de que existen otros métodos, otras maneras de ver la vida, la salud y la enfermedad. El maridaje entre medicina convencional y paramedicina, me desacreditó absolutamente en mi ciudad y la gente se fiaba más de cualquiera, que de mí persona, cuando les hacía partícipes de mis conocimientos en materia de psicomedicina. Mis propios compañeros me advirtieron del error que ellos, en su buena fé, creían que estaba cometiendo, pero yo estaba demasiado comprometido con mi “nueva medicina” para traicionarla.

Estoy comprometido hasta los tuétanos con este tipo de medicina, la psicomedicina, que habitualmente y contando con la confianza del paciente, puede paliar y, a veces solucionar, cualquier patología.

A menudo, los practicantes de este tipo de medicina alternativa, son muy respetuosos con la medicina convencional y nunca recomiendan al paciente que deje sus terapias habituales. Yo ofrezco a mis enfermos la libertad absoluta para decidir lo que quieren, una vez que han comprendido los mecanismos íntimos de todas las enfermedades. Si quieres hablar conmigo de estos temas estaré muy complacido, siempre que me trates con el respeto debido.



domingo, 23 de octubre de 2016

DOLCE FAR NIENTE (El placer del ocio)


Hay que levantarse temprano para desayunar, llevar a los niños al colegio, tú o tu pareja, hay que trabajar con el pensamiento puesto en las letras, en las notas de los niños, en las rencillas con los compañeros de trabajo, con los supervisores, capataces, oficiales, jefes; hay que criticar a calcetín sacado, cuanto más mejor; hay que presuponer lo que le vamos a decir a la supervisora la próxima vez que nos pida el ‘favor’ de hacer un día extra –que dice que nos va a devolver en cualquier momento, y el momento nunca llega–; hay que pensar en Pepe, que lleva una temporada raro: no hace caso a los niños, a mí ni me mira, echamos un polvo rápido una vez por semana, como una obligación, como si fuera algo que hay que hacer para cumplir con el cupo, sin ganas, sin amor (no sé cuánto tiempo hace que no me corro, madre mía. Me masturbo más que cuando era adolescente). ¡No será que tiene una guarra por ahí que le la chupa sin dientes…!

La comida; no sé cuánto tiempo hace que la hice, creo que fue el Domingo pasado. La tendré que sacar del congelador y meterla en el ‘micro’ ¡Vaya chapuza!. Luego hay que llevar a los niños a inglés y luego a karate. Yo tengo que ir a clase de manualidades y no sé cuándo coño voy a tener tiempo para depilarme y cortarme las uñas de los pies, que voy echa una guarra. Claro que para el caso que me hace Pepe¡¡¡

Me matriculé en el gimnasio para hacer bicicleta y tengo que ir un día a la semana, que con la falta de costumbre se me sale en bofe por la boca. Esto es un sinvivir. Tengo unas ganas de mandarlo todo a tomar por el culo….!!!!!

Párate un momento, respira por la boca hondo y profundo por lo menos 10 veces, hasta que notes sensación de mareo por la hiperventilación que vas a producir. Luego aparta de tu mente todos los pensamientos, cierra los ojos y no pienses, no hagas nada, sólo contempla tu respiración. Sólo con esta medida notarás un gran alivio en todo tu cuerpo. No hagas lo que no te apetezca, deja de hacer cosas superfluas; nadie dijo que las mujeres tuvieran que trabajar, llevar la casa, los hijos y el marido. Nadie lo ha ordenado.

Siéntate en el sofá, como si te hubieras caído del techo: una pierna allá y otra aquí, la cabeza hacia atrás y los dos brazos a la limón. Siente tu culo en contacto con los cojines, siente tu ombligo, tus manos y tus ojos cerrados. No hagas nada. Ni se te ocurra hacer nada en un buen rato. Y si tienes ganas de trabajar, sigue sentada hasta que se te pasen.

Deja la puta bicicleta, las manualidades y el rumano. Nadie te va a criticar por ello, y si alguien lo hace, pásatelo por el arco del triunfo. Tienes todos los derechos del mundo para hacer lo que te dé la gana, hazlo sin complejo de culpa. Trabaja para ti, date algún capricho, ocúpate de tu cuerpo, escucha música, medita, haz Tai Chi.


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